El hombre es un animal gregario, dicen. Aunque muchos seres humanos que conozco no son muy gregarios, el resto de la oración se les podría aplicar muy bien. Pero no nos vayamos por las ramas. Veamos un poco por qué pienso que la familia se podría beneficiar con algún grado de formateo.
En su origen la unidad familiar se cimentaba en la necesidad de protegerse de amenazas externas y de alcanzar cierto éxito en la búsqueda de sustento. Por ese entonces, si no se mantenían unidos, los seres humanos podían terminar como cena de un Smilodon O peor todavía, no llegar ni a cena, por haber sido, en cambio, desayuno. ;D .
Pero hoy, ¿cuáles parecen ser las funciones de la familia en la clase media de un país normal? Esta aclaración vale porque hay lugares del planeta, donde todavía poner un pie fuera del reducto familiar es más riesgoso que enfrentar el ataque de un oso cavernario, y conseguir el sustento puede requerir más que los esfuerzos de una familia, los de un clan constituido por docenas de ellas. Pero veamos el caso- repito- de una familia de clase media en un país relativamente organizado, donde la delincuencia esté bajo control y no se padezcan guerras ni hambrunas.
La madre que permanece en su hogar (la que trabaja a diario por el sustento no entra en esta descripción) ¿qué función cumple además de traer hijos al mundo? Se supone que educarlos, pero no es fácil hacerlo sentada frente al televisor consumiendo series de Netflix o telenovelas, mientras se revisa permanentemente el celular para ver qué chismes circulan en los mil quinientos grupos de Whatsapp a los que pertenece.
Por otra parte, la tecnología que le provee lavaplatos, lavarropas, microondas, freezer, comidas enlatadas o listas en sobrecitos, ha generado tiempo libre para invertir de maneras que mejoran la calidad de la vida familiar...¿o no?
Mi duda es porque todo ese tiempo libre termina en la peluquería, el spa o el shopping en compañía de amigas igualmente desocupadas. ¿Y la familia? Bien, gracias.
El rol del padre parece ser exclusivamente el de proveedor, por lo cual su vida transcurre a distancia del hogar, o en el caso de quienes son parte de la actividad que llamamos home-office, no se desprenden de los auriculares ni se alejan dos pasos de la computadora, salvo en casos de incendio o terremoto. ¿Y la familia? Bien, gracias.
Los hijos en este entorno parecen ser más objetos de delivery que de amor y cuidados cariñosos. Efectivamente son llevados a guardería primero, y luego a escuelas (en lo posible de doble turno para que no incordien en casa), clases de fútbol, danzas, artesanías o lo que sea, siempre que sea fuera del hogar.
En el hogar, cuando están, su función es desordenar cuanto sea posible, ocupar el baño cuando algún hermano lo necesita, de modo de generar conflictos que al menos hacen que se reconozca su existencia.
Los hijos menores resultan útiles para amortizar la ropa que le va quedando chica a los mayores, siempre y cuando acepten de buen grado tal función, en lugar de exigir a gritos el último ídem de la moda.
El perro suele ser el individuo más criterioso y amable del grupo familiar, por lo cual es tan incomprendido, que se lo mantiene afuera casi todo el tiempo, aunque no puede faltar en el modelo standard de familia.
Y entonces, ¿todo está perdido?
No, si nos empeñamos en formatear la familia, mediante pequeños cambios difíciles, pero posibles. Para ello impondría las siguientes normas:
- Una vez que todos los miembros de la familia están en casa, bien se puede prescindir del uso compulsivo de los celulares, ya que no cabe la excusa de "permanecer comunicados por las dudas". Cada uno puede revisar sus mensajes cuando se retira a sus aposentos, pero NUNCA mientras se está participando de una cena y sobremesa familiar. Si hay urgencias de otra clase seguramente se les llamará por teléfono, no se les enviará mensajes.
- Siempre es posible reservar un día por semana para permanecer en casa, o hacer un paseo grupal que permita generar vínculos reales con los demás miembros de la familia.
- No agendar demasiadas actividades "educativas" que mantengan a los niños al margen de la dinámica familiar y en permanente estado de agotamiento.
- Organizar entre todos las actividades domésticas esenciales, de modo que siempre haya momentos a compartir, y evitando que la casa sea como la casilla telefónica donde el superhéroe sólo entra para cambiarse de ropa.
No parecen reglas imposibles, ¿verdad? Y hasta podríamos llegar a descubrir que algunos de nuestros propios familiares son gente interesante. ¿Formateamos?
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.
Espérenme con la noticia de que le dieron hogar a un perrito o gatito de la calle, ¿les gusta la idea?